Por años, en el inconsciente colectivo, dar pan a aves y otros animales silvestres ha sido visto como un gesto de cariño en parques y humedales. Compartir un grato momento con la familia alimentando -con trozos de pan- a cisnes, ‘patitos’, palomas o gorriones en las plazas o cuerpos de agua cercanos a la urbe, tiene una imagen mental asociada a un recuerdo que de pequeño, jamás olvidarás.
Sin embargo, lejos de ser un acto que aporta cariño y enseñanzas saludables, se ha convertido en una práctica que genera un daño silencioso en el ecosistema. Especialistas y organizaciones socioambientales advierten que esta práctica provoca severos daños en la salud de la fauna y en los ecosistemas.
Desde la Red de Humedales del Biobío, Jocelin Varela advierte que se trata de un problema creciente y explicó que “aunque muchas veces bien intencionadas, estas prácticas generan serios impactos en la salud de los animales, alteran sus comportamientos naturales y pueden incluso poner en riesgo su supervivencia”.

La organización recalca que el pan y otros alimentos procesados no forman parte de la dieta natural de las especies nativas. Por ello, llaman a reforzar la educación ciudadana.
“Falta mucho por hacer, especialmente en la implementación de contenidos ambientales en la educación pública. Además, enfrentamos un grave problema de desinformación, ya que en múltiples medios se sigue mostrando la alimentación de animales silvestres como un acto de cariño, cuando en realidad es profundamente perjudicial”, enfatizó Varela.
Una práctica común en Lo Méndez, lamentablemente
La situación se replica en distintos humedales del país. Blas Araneda Galcerán, cofundador de la agrupación ambiental Protejamos Lo Méndez de la Región del Biobío, señala que alimentar con pan a la fauna es algo habitual en la laguna del mismo nombre. Revisa la ficha de información y monitoreo del Ministerio de Medio Ambiente de este cuerpo de agua en el siguiente enlace.
“Muchas familias visitan este lugar y aprovechan de alimentar a la fauna con pan. El problema es que, en muchos casos, se trata de pan sobrante o duro, e incluso hemos recibido fotografías de vecinos donde se ve pan con hongos”, indicó.

Es que, en palabras de Araneda, esta conducta altera la dieta natural de especies como carpas, taguas, coipos y patos, lo que afecta su salud y contribuye al deterioro del ecosistema acuático. La agrupación ha intentado contrarrestar este impacto a través de educación ambiental, instalando carteles informativos y sosteniendo una supervisión constante del territorio.
Sin embargo, “no basta con decir ‘NO ALIMENTAR A LA FAUNA SILVESTRE’. Es fundamental explicar, de forma sencilla y cercana, por qué esta práctica no es adecuada”, advierte Araneda.
Riesgos para la salud animal y el ecosistema
Desde el punto de vista científico, la médica veterinaria Camila Alcaíno, titulada de la Universidad de Concepción, explica que el pan es un alimento “súper procesado, con alta cantidad de sal y condimentos”, lo que provoca un desequilibrio nutricional en los animales.
“El pan es pobre en proteínas, vitaminas y minerales. Su consumo puede generar malnutrición crónica, afectar el desarrollo de animales jóvenes y provocar anormalidades como deterioro del plumaje o alteraciones ortopédicas conocidas como ‘alas de ángel’”, advierte la especialista.
La mencionada condición, no permite el vuelo e impide que las aves silvestres puedan sobrevivir adecuadamente en el medio ambiente.
Además, la médica explica que dar pan genera un efecto de saciedad en las aves y otros animales silvestres, quienes dejan de buscar sus alimentos naturales y pierden el instinto de supervivencia.
“Esto los vuelve dependientes del humano, les quita el miedo natural y los expone a peligros como ataques de perros, gatos o incluso personas que puedan dañarlos intencionalmente”, detalló.
El impacto no solo recae en los animales, sino también en el entorno. Según Alcaíno, cuando el pan y las heces se acumulan en los cuerpos de agua, se produce eutrofización, un proceso que aumenta el número de algas y bacterias, disminuye el oxígeno disponible y deteriora la calidad del agua, “generando un daño al ecosistema completo, no solo al animal que consume el pan, sino también al hábitat donde este vive”, indicó.

Un llamado urgente
Tanto las organizaciones socioambientales como especialistas coinciden en que la clave es la educación comunitaria y la generación de normativas que regulen esta práctica. Aunque en Chile no existe aún una ley o reglamento que aborde directamente este problema, los colectivos ciudadanos insisten en abrir el debate y generar protocolos de protección.

“Más que ayuda, alimentar con pan a la fauna es un riesgo, tanto para la salud de los animales como para la conservación de los ecosistemas donde habitan”, concluye la veterinaria Camila Alcaíno.
“Mientras los contenidos en redes son difíciles de controlar, creemos que los programas televisivos, dibujos animados y materiales educativos deberían alinearse con un estándar que promueva la protección y el respeto por la fauna silvestre, considerando la crítica situación que enfrentan muchas especies debido a la acción humana y el enfoque antropocéntrico que aún predomina”, aseveran desde la Red de Humedales.
“Hasta ahora, nuestros protocolos se han basado principalmente en la educación, mediante letreros informativos que buscan generar conciencia sobre esta y otras problemáticas. Además, distintos vecinos repartimos semanalmente folletos educativos que explican la importancia de nuestras lagunas, su biodiversidad, las amenazas que enfrentan, y recomendaciones prácticas, como esta de evitar alimentar a los animales”, indicó Araneda.
Una acción que puede generar tales repercusiones en el medioambiente debe comenzar a formar parte del inconsciente colectivo de las personas. El cambio jamás será rápido, pero de a poco las miradas se vuelven hacia estos ecosistemas y los esfuerzos comienzan a centrarse en su protección. Comunidades, organizaciones y familias completas fomentan su cuidado, porque para proteger es necesario conocer y para conocer es necesario tener los ojos bien abiertos a este tipo de problemáticas.
